Posteado por: ilovear | agosto 29, 2009

Parque Nacional “El Palmar”

Introducción.

La relación sociedad-naturaleza.

Desde su aparición en la tierra, con su acción social el hombre ha buscado estadios de beneficio biológico para su grupo de pertenencia.

Al comienzo, en las culturas primitivas, totalmente integrado a la naturaleza en una simbiosis de relaciones simples, hacía uso de los recursos que ella le brindaba en forma natural. Tomaba los frutos de los árboles, se alimentaba de la caza y de la pesca, y con esta acción permitía el desarrollo normal del equilibrio biológico en el escenario de la misma naturaleza o medio ambiente donde se desenvolvía.

Pero en la medida que se incrementan los grupos humanos en las comunidades y se van haciendo escasos los recursos, comienza con su desarrollo intelectual a buscar métodos que le permitan una mayor aprehensión y seguridad en la consecución de los elementos indispensables para su subsistencia, iniciándose así el ataque contra la propia naturaleza para la provisión de los recursos. Surge desde entonces el peligro de que esta actividad transformadora, inconsciente o irracionalmente, pueda convertirse en una acción depredadora, que maximice el peligro de atentar contra la propia existencia, al generar un desequilibrio ecológico incontrolable.

Los estudios ambientales observan como causa fundamental del deterioro producido la sobreexplotación debida a la adopción de un modelo económico depredador que sólo ha buscado la ganancia inmediata sin tomar en cuenta el cuidado del medio que nos rodea. Pero para analizar el deterioro ambiental que estamos presenciando a nivel mundial se deben considerar además otros parámetros, como, la destrucción del hábitat, la introducción de especies exóticas, el aislamiento (la conversión de bosques en parcelas para cultivo o en áreas de pastizaje) y la contaminación.

La relación del hombre con la naturaleza surge a través del proceso de trabajo para satisfacer sus necesidades.[1]

En el caso que nos ocupa creemos que la relación sociedad-naturaleza se vio influida a lo largo del tiempo por la sobreexplotación, la destrucción del hábitat y la introducción de especies exóticas en el área. Frente a estos problemas se ha impulsado la creación del Área Protegida, para evitar que se agraven y terminen por destruir completamente ese sector representativo de palmares, selvas en galería y montes xerófilos, con sus respectivas muestras de flora y fauna.

  • Sobreexplotación: La explotación que hace el hombre del medio ambiente adquiere día a día una mayor envergadura. La velocidad con la que consume los recursos naturales supera en la mayoría de los casos la velocidad con que el recurso se regenera, ocasionando un deterioro creciente. La tala de bosques naturales para destinar estos terrenos a la agricultura y al pastoreo, ocasiona problemas relacionados con la modificación del clima, la erosión del suelo, la pérdida de nicho ecológico para muchas especies, la alteración del equilibrio gaseoso y, finalmente, el desajuste de los ciclos biogeoquímicos.
  • Destrucción del hábitat: Uno de los efectos más evidentes de la capacidad de transformación que ha desarrollado el hombre se refleja directamente con el deterioro de vastas zonas, las cuales se han ido transformando como respuesta al crecimiento de las ciudades y por el efecto de ciertas conductas adoptadas por los humanos. La destrucción del hábitat tiene como consecuencia inmediata e ineludible, la disminución de la biodiversidad a partir de la expulsión o la extinción de especies. Todos los organismos que comparten con nosotros el planeta desempeñan una función especial y el equilibrio de la biosfera se logra gracias a la interacción de cada uno de ellos. La biodiversidad, presente desde el nivel genético y el de especie hasta el de ecosistema, es resultado de un proceso evolutivo que se manifiesta espectacularmente en todas y cada una de las formas que los organismos adoptan en la lucha por la supervivencia. Con la desaparición de las especies pueden ocasionarse fenómenos tales como erosión y desertificación, alteración de la composición de la atmósfera, o modificaciones climáticas, entre otros.
  • Introducción de especies exóticas: es una las razones frecuentes que explican la desaparición de las especies autóctonas y la modificación de los ambientes naturales. La introducción de especies de una zona a otra genera importantes procesos de desequilibrio y deterioro. En esos casos, los ecólogos advierten que cada vez que se introduce exitosamente una especie exótica, hay una especie local que corre el peligro de desaparecer.

La crisis mundial ambiental.

Los desastres ambientales o ecológicos ya no son acontecimientos extraños, sino que hacen parte del menú cotidiano de noticias a nivel global. Ya no se trata de incidentes aislados o superficiales sino de un profundo desequilibrio ambiental causado por comportamientos arrasadores sobre el planeta a lo largo de varias décadas.

Dimensiones de la crisis. La crisis ambiental continúa avanzando, haciéndose cada vez más compleja y globalizada. El debate ambiental ha evolucionado desde los años setenta, cuando se organizó el primer “Día de la Tierra” y la Conferencia de Estocolmo. Con frecuencia se escuchaba que personas o grupos como Greenpeace debatían y protestaban contra problemas más bien locales, tales como la tala de bosques, la contaminación industrial y nuclear, los derrames de petróleo, buscando responsabilizar a los causantes de estos desastres. Hoy en día es más difícil identificar o aislar al “responsable” de los problemas, debido a la influencia que ejercen los procesos de globalización económica, cultural, social y política.

No podemos ignorar el impacto que ejerce sobre el ambiente el sistema económico globalizado basado en principios neoliberales. Los países en vía de desarrollo son animados e influenciados a abrir sus economías y a privatizar los servicios públicos. Con ello, se abren las puertas para la penetración de capital extranjero. Parte de lo que atrae tales inversiones es la posibilidad de trasladar compañías transnacionales (en ocasiones muy contaminantes) a países donde los controles de contaminación son menores, lo cual reduce costos operativos. El sistema de libre mercado también puede llevar al abuso de los recursos naturales, en la medida que los países más poderosos especifican los términos de comercialización, protegen o subsidian sus propias industrias nacionales, y buscan que otros países brinden sus recursos ecológicos no renovables como materia prima para el mercado mundial.

La intensificación de la producción agrícola es otro aspecto de la globalización con crecientes impactos ambientales. Las exigencias del mercado internacional de alimentos y la presión de la competitividad para producir en forma más rentable han conducido a la tecnificación para la producción intensiva de plantas transgénicas. Esta tecnología permite producir con mayor eficiencia en el corto plazo. Sin embargo, en el largo plazo genera graves efectos ambientales como la degradación de la tierra, la pérdida de biodiversidad, el alto consumo y la contaminación del agua, entre otros.

La sociedad actual puede definirse como una“sociedad de consumo”, y como tal también tiene grandes efectos sobre la ecología y la situación ambiental. La tala de bosques en muchos países es un claro ejemplo de un problema grave que avanza al ritmo impresionante de la sociedad de consumo: cerca de 45.000 hectáreas de bosques naturales desaparecen por día.

Estas ilustraciones de globalización económica y tecnificación industrial y su estrecha relación con la sociedad de consumo nos ayudan a entender, por lo menos en parte, cómo estos procesos contribuyen al deterioro ambiental.

La Provincia de Entre Ríos

Aspectos Generales.

  • Ubicación.

Limita al norte con la provincia de Corrientes; al este con la República Oriental del Uruguay;  al sur con la provincia de Buenos Aires, y al oeste con las provincias de Buenos Aires y Santa Fe.

Rodeada por los ríos Paraná, Uruguay, Guayquiraó y Mocoretá, esta provincia del Litoral argentino se presenta como una fértil llanura.

  • Relieve.

En general, la provincia ocupa una apreciable extensión del extremo oriental de la llanura pampeana, con ondulaciones suaves, con una pendiente que paulatinamente sube hacia el oeste y el norte.

Las elevaciones, resultado de levantamientos recientes, conocidas con el nombre de “cuchillas” comienzan a perfilarse en el sur de Corrientes, y se internan en Entre Ríos, bifurcándose en dos brazos que se alejan a medida que se dirigen hacia el sur, y cuyos nombres más difundidos son: occidental o de Montiel, con rumbo suroeste, y oriental o Grande, con dirección sureste.

  • Clima.

Por su situación geográfica en Entre Ríos la temperatura disminuye de norte a sur. Por esta razón podemos encontrar dos regiones climáticas diferenciadas: una subtropical sin estación seca y otra cálida.

La primera afecta a los departamentos de Federación, Feliciano, Federal y norte de La Paz.

Los inviernos son suaves y los veranos con temperaturas promedio superiores a los 26ºC. La temperatura media anual es de 20ºC .

Las precipitaciones superan los 1.000 mm. anuales y predominan los vientos norte, este y noreste.

La segunda región climática, que corresponde al resto del territorio, presenta inviernos cuya temperatura media oscila entre los 7º C y 10º C., y en verano, entre los 19ºC y 23ºC.

La amplitud media varía entre los 10ºC y 16ºC.

En esta zona se encuentran presentes vientos del sur, sureste, noreste y pampero.

Las precipitaciones, en promedio, son inferiores a los 1.000 mm anuales.

  • Economía.

Su riqueza agrícolo-ganadera es notable. Predominan los cultivos de soja, maíz, arroz, trigo, sorgo y girasol. Se destacan el ganado bovino y ovino, la avicultura y la producción de frutas cítricas.

  • Turismo.

Dotada de una infraestructura apropiada, que da impulso al turismo, la ciudad de Paraná (su capital) es una amalgama de antiguas casonas y modernos edificios de avanzado diseño.

El área más dinámica está volcada sobre el río Uruguay, donde se encuentra, entre otras la ciudad de Colón, fundada el 12 de abril de 1863. Su proximidad a la zona de palmares y la belleza natural de su costa son, entre otros, factores determinantes de su relevancia turística. Es la ciudad cabecera del Puente Internacional “General Artigas” que la une con Paysandú, en Uruguay.

Parque Nacional El Palmar.

Información General.


El Parque Nacional “El Palmar” se ubica en el centro-este de la provincia de Entre Ríos, sobre el margen occidental del río Uruguay, a 54 Km. de la ciudad de Colón y a 60 Km. de la ciudad de Concordia.

El Parque Nacional El Palmar tiene una extensión de 8.500 hectáreas y fue creado en el año 1965 (Ley de creación: Ley Nacional Nº 16.802/65) con el objeto de conservar un sector representativo de los palmares de yatay, una especie autóctona que llega a vivir entre 200 y 400 años y que ofrece un delicioso fruto dulce, utilizado especialmente para la elaboración de licores. También extiende su amparo sobre otros ambientes de significativo patrimonio natural, como la selva en galería y el monte xerófilo.

El área protegida pertenece a la eco-región espinal, con algunas comunidades y especies típicas del pastizal pampeano y selva paranaense.

La eco-región espinal se caracteriza por un paisaje de llanura plana y suavemente ondulada, con suelos muy variables. Su clima también es variable: cálido y húmedo en el Norte, y templado y seco en el Oeste y Sur. La vegetación está formada por bosques bajos xerófilos y sabanas, alternando con pastizales puros.

Originalmente, las palmeras Yatay también tenían una amplia distribución en las provincias de Santa Fe y Corrientes. Debido a la instalación de cultivos y al pastoreo excesivo, se redujo notablemente su población y, en consecuencia, el crecimiento de renovales.

El Parque Nacional El Palmar se destaca además por ofrecer comodidades y servicios al visitante, entre ellos: buenos caminos, camping, proveeduría, centro de informes, miradores dispuestos para el perfecto avistaje de las aves que habitan el territorio, y hasta una playa ideal para el verano.

Pero el parque también tiene sus problemas y uno de los más significativos es la proliferación de especies exóticas, como es el caso del jabalí europeo, que causa graves daños a la convivencia entre los animales y ara los pastizales naturales con sus hocicadas; y en cuanto a los vegetales, es el caso del árbol de paraíso, originario de Asia, que ha ganando espacio entre los ejemplares autóctonos, amenazando con modificar el paisaje característico.

Otro problema que debe enfrentar el Parque es lo que se conoce como “insularización o “efecto isla”, en el que las Áreas Naturales Protegidas van quedando rodeadas por la devastación, campos agropecuarios o poblados, corriendo el riesgo de convertirse en un vergel de bosque de palmar en medio de una zona agrícola.

La conservación en Áreas Protegidas, además de proteger ambientes y/o especies únicos, debe lograr una “interconexión ecológica”. En este sentido, las zonas de amortiguamiento permiten una transición menos abrupta entre ambientes naturales y artificiales ampliando la efectividad del Área Protegida.

Accesos.

Ubicado sobre la Ruta Nacional Nº 14 Km. 198, el Parque cuenta con variados accesos, distanciándose desde:

  • Ubajay – 5 Km.
  • San José – 35 Km
  • Colón – 54 Km.
  • Villa Elisa – 50 Km.
  • Concordia – 60 Km.

Acceso en Omnibus a Colón

Las empresas de transporte colectivo que tienen por destino la localidad de Colón son Flecha Bus, Rápido San José y Zenit.

Sólo la empresa Flecha Bus, que sale de la terminal de Retiro, tiene por destino la ciudad de Ubajay. Desde esta ciudad al Parque Nacional El Palmar, distan sólo 5 Km., que se pueden transitar en taxi, remis, o combies contratadas.

Acceso en automóvil a Colón

  • Desde Capital Federal: a través de la Ruta Nacional Nº 9, empalmando con la Ruta Nacional Nº 12, atravesando el Puente Zárate Brazo Largo, empalmando por último con la Ruta Nacional Nº 14. Distancia: 350 Km.
  • Desde el interior del país:
  • Desde Uruguay: ingresando por el Puente Internacional José Gervasio Artigas, y luego empalmando con la Ruta Nacional Nº 130.

Recursos Culturales.

En el área del Parque se verificaron asentamientos que se remontan a unos 1000 años de antiguedad. Estos sitios arqueológicos corresponden a grupos de cazadores que antiguamente eran denominados como “indios yaros”. Es posible que este nombre sea una deformación de charrúas, los cuales durante esa misma época se instalaron en la zona. Hacia el siglo XV estas tribus adoptaron gran parte de la terminología de los guaraníes, los cuales estaban en un proceso de expansión hacia el sur. En 1750 las expediciones militares de la colonia desarticularon a los grupos indígenas.

  • Las ruinas de Barquín

La Calera de Barquín, actualmente es uno de los sitios históricos del Parque Nacional y uno de los primeros asentamientos coloniales en la provincia de Entre Ríos.

A este lugar se puede llegar por camino vehicular (a 3 kilómetros del camping) o por un sendero cuya entrada está por detrás de la Administración del Parque. Este último es de un kilómetro de senda abierta a través de la selva en galería del río Uruguay.

En las ruinas de la calera Barquín se pueden encontrar restos de diversas construcciones que datan de fines del siglo XVIII: dos hornos para la elaboración de cal viva, un embarcadero, y restos de viviendas cuyo sótano se comunica mediante obras de tunelería con el río Uruguay.

La gran importancia histórica de estas ruinas, radica en que su dueño (Manuel Antonio Barquín) fue la primera autoridad política designada para el actual territorio de la provincia de Entre Ríos, que hasta ese momento carecía de ella. Fue nombrado veedor por el Virrey Cevallos a fin de que impusiera orden sobre esa región de la costa del río Uruguay.

Esta calera debe ser considerada como uno de los primeros centros industriales de Entre Ríos, y de allí se extrajo la cal para muchos edificios coloniales de Buenos Aires.

En 1825, una colonia inglesa tuvo su centro de edificación en la calera Barquín, ya abandonada, orientando sus actividades hacia el cultivo del trigo y su molienda. El intento de colonización fracasó debido a la gravísima situación política entonces imperante.

Hacia 1950, se instaló en ese mismo lugar una cantera de la empresa Salvia Hnos. dedicada a la extracción de ripio (piedrecita o guijarro que se usa para pavimentar), que funcionó hasta poco tiempo antes de la creación del parque. Lamentablemente parte de las construcciones se hicieron sobre las ruinas de Barquín.La arena proveniente del lavado de piedra por parte de la empresa Salvia, formó la playa vecina.

Recursos Naturales.

La región presenta un relieve suavemente ondulado, con arroyos de poco caudal que lo surcan de oeste a este, desembocando en el río Uruguay.

El paisaje del área está formado por distintos ambientes: palmares, pastizales, bosquecillos, intercalados con pajonales y sectores de selva ribereña.

La palmera de yatay es autóctona y vive en grupos de edades homogéneas. Son palmeras de crecimiento muy lento, pueden alcanzar hasta 18 metros de altura, sus troncos (estípites) llegan a los 50 centímetros de diámetro y sus hojas poseen hasta 3 metros de largo. Tienen flores amarillas en conjuntos densos, y dan frutos anaranjados y dulces. A medida que la palmera crece, las hojas más antiguas y bajas, caen y dejan cicatrices en el tronco lo que determinan su particular rugosidad.

Junto al yatay crecen arbustales de chilcas y diversas hierbas, siendo las más llamativas los diferentes tipos de margaritas.

Los pastizales están íntimamente asociados a los palmares, conformando un ecosistema único que brinda alimento y refugio a innumerables especies de animales: extraordinaria cantidad de insectos, reptiles como la yarará, varias especies de culebras, pequeños roedores y aves típicas de estos ambientes como el carpintero blanco y el real. Es posible encontrar además algún ejemplar de gato montés.

Los pastizales que ocupan las suaves pendientes se confunden con los pajonales de los terrenos más bajos e inundables, formando ambientes acuáticos de increíble riqueza faunística, donde habitan batracios y bellas aves como el chiflón, el pecho amarillo y el ipacaá. Observando con detenimiento, suelen encontrarse tortugas pintadas sobre los troncos en medio de las lagunas.

Por otra parte, entre la diversidad de ambientes altos también se destacan los afloramientos rocosos, sobre los que se desarrolla una particular vegetación con predominio de arbustivas xerófilas, cactáceas y helechos.

El río Uruguay arrastra semillas provenientes de la selva subtropical, que prosperan en sus costas y afluentes, formando la selva en galería, también llamada selva marginal (constituye una prolongación empobrecida de la selva misionera). Tiene una vegetación tupida, integrada por epifitas (clavel del aire y barba de viejo), enredaderas y lianas, que se encuentran asociadas a distintas especies arbóreas como el arrayán del norte y el laurel. Se destacan los amarillos, los laureles y el lecherón o curupí. También se pueden admirar mataojos y mirtáceas como el guayabo colorado, cuya corteza es lisa y fría al tacto. El arañero de cara negra y el pitiayumí son las aves más características que encuentran refugio en esta formación boscosa.

Un ambiente similar bordea los distintos arroyos que surcan el parque, siendo los más importantes “El Palmar” y “Los Loros”. Estos cursos de agua son los ambientes predilectos del roedor más grande del mundo: el carpincho, y de otros mamíferos como el lobito de río, el coipo, y de aves acuáticas, entre ellas el biguá y los martín pescadores.

Cerca del río Uruguay, entre la selva y los pastizales con palmeras, crece una irregular faja de bosques semixerófilos con aromos y ñandubay. Este es el hábitat del cacholote castaño -pájaro de la familia del hornero- que construye complejos y voluminosos nidos.

También habitan en esta zona, en particular cerca del campamento, las cotorras que se caracterizan por hacer grandes nidos comunales con ramas espinosas, donde cada pareja tiene un cubículo propio. Estos nidos llegan a tener hasta 20 compartimientos, superan los 2 metros de diámetro y pesan más de 200 kilos.

La fauna es variada, prevaleciendo las especies aladas. Se han identificado mas de 200 especies diferentes: pájaros carpinteros, ñandúes y perdices son su muestra más clara, aunque también se pueden observar martines pescadores medianos, garcitas blancas, patos cutirí, biguás, urracas, halconcitos colorados, inambúes comunes y pirinchos, entre otros. Las aves cumplen un gran papel en el ambiente, ya que controlan insectos, dispersan semillas, y son buenas indicadoras del estado de salud de un ecosistema. Se las puede observar en los senderos y miradores, e inclusive en los alrededores del camping.

La mayoría de los mamíferos que habitan el Parque están más activos durante la tarde y la noche. Algunas especies son difíciles de ver porque evitan el contacto con la gente. Otras, en cambio, son muy visibles como los zorros, los carpinchos y las vizcachas. El zorro de monte representa a este grupo, que también está integrado por el zorro gris, los gatos (de pajonal, montés y moro o yaguarundí), el jabalí, el osito lavador, la mulita pampeana, entre otros.

Durante el día, en las épocas de mayor calor, los lagartos overos salen de sus cuevas para asolearse en los sitios cercanos al campamento. Por la noche, estos lugares son frecuentados por las vizcachas.

Área de concentración.

  • Administración del parque

Sobre la costa del río Uruguay, se encuentra la Intendencia del Parque, que funciona en el casco de una vieja estancia que perteneció a Estela Sauviet, heredera del General Justo José de Urquiza. Este edificio fue construido en el año 1902 y posee hermosos jardines y puntos panorámicos sobre la barranca del río Uruguay.

  • Camping

La única forma de pernoctar en el parque es acampando. El área protegida cuenta con camping con parrillas, mesas, agua caliente, proveeduría, teléfono público con tarjeta y teléfono semi-público; restaurante y confitería. Para alojarse en hoteles o bungalows, el turista puede optar por localidades cercanas, como Colón.

  • Técnicas de interpretación en el Área de Concentración

Centro de visitantes

Propone una muestra de fotografías e información de los ambientes naturales del Parque, la interacción de las especies silvestres y las tareas de conservación que se realizan, que resulta fundamental para comprender los valores del área.

Cuenta con área de informes, asistencia de primeros auxilios, folletería adicional sobre los temas del área protegida y las localidades vecinas.

Área de observación.

  • Senderos peatonales

Suman cinco los senderos peatonales trazados con el fin de cautivar los sentidos de quien atreve a entrar en contacto directo con la naturaleza extrema.

La Glorieta (1000 mts.): desde el mirador parte una senda hasta el arroyo El Palmar, continuando luego por la selva ribereña hasta una pequeña cascada. El circuito finaliza bordeando el curso de agua a través de pastizales y palmares.

Yatay (500 mts.): atraviesa un bosque denso de palmeras, con algunos ejemplares del monte y la selva, rumbo al sendero de La Glorieta. Es apto para el tránsito con sillas de rueda.
Arroyo El Palmar (400 mts.): se accede caminando por pastizales. El sinuoso curso del arroyo puede apreciarse desde el mirador.

El Mollar (1400 mts.): autoguiado con cartelería, se encuentra junto a la entrada del camping. Se explica en este recorrido la invasión de especies vegetales exóticas y las tareas de manejo que lleva adelante la Administración para conservar los ambientes naturales.

La Calera del Palmar (1000 mts.): es otro sendero autoguiado a partir de carteles que relatan la historia del lugar, desde mucho antes de que se lo declarara área protegida. Parte de la Intendencia y conduce al sitio histórico y a la espléndida playa extendida sobre el río Uruguay.

  • Senderos vehiculares

Existen cuatro senderos interiores que permiten recorrer los distintos ambientes del parque. Todos parten desde el camino principal.

Senderos del Mirador: son dos senderos que conducen en primera instancia al arroyo El Palmar, a través de palmares densos, terminando en sendos puntos panorámicos. Uno de estos desemboca en el sendero peatonal La Glorieta, y el otro en el sendero peatonal Arroyo El Palmar.

Sendero al arroyo Los Loros: transita 2000mts. hasta el mirador, atravesando ambientes de montes y selva en galería hasta un pequeño palmar. En ese lugar se llega al norte límite del parque, que invita a reflexionar sobre las modificaciones que sufren los ambientes naturales.

Sendero hacia el Área de Servicios: antes de llegar a su punto final en el área de servicios, sobre el río Uruguay, el camino principal ofrece una rotonda con un desvío que conduce a la espléndida playa y a la Calera del Palmar.

  • Puntos panorámicos

Hay tres sitios ubicados estratégicamente para apreciar el paisaje ondulado del parque, donde pueden observarse los palmares extensos y las selvas ribereñas sobre los arroyos. Estos, junto con la rotonda donde se desvía el camino hacia el arroyo Los Loros, son lugares muy recomendados para disfrutar de la puesta del sol entre las palmeras.

Los miradores son:

La Glorieta: es el punto panorámico de palmares más alto del Parque. A medio camino se encuentra el Sendero Yatay y a la llegada se puede realizar una caminata por el sendero que costea el arroyo El Palmar.

Arroyo El Palmar: sitio donde se aprecian el arroyo y los palmares. Desde aquí se puede recorrer un corto sendero hasta el borde del arroyo El Palmar.

Arroyo Los Loros: es el sitio desde donde se aprecian antiguas canteras y el contraste de los ambientes: natural (palmar y afloramientos rocosos) y el modificado por el hombre (campos vecinos forestados).

  • Excursiones guiadas

Las mismas pueden vivenciarse en diversas modalidades: conduciendo una bicicleta, arrojándose por los cursos de agua a bordo de canoas, o bien montándose al lomo de un caballo. Para esta última excursión se contrata el servicio en La Glorieta, a 6 km. desde el acceso al Parque.

  • Técnicas de interpretación en el Área de Observación

Rutas autoguiadas

Implican el establecimiento de unas paradas a lo largo del trayecto que recorren los visitantes. Los senderos en el Parque se encuentran señalizados con carteles, que muestran las distintas especies que el visitante puede observar y el lugar en el cual se encuentra en ese momento.

Rutas guiadas

Se pueden contratar guías de turismo habilitados por Parques Nacionales. Deben ser contratados con anticipación por teléfono o e-mail.

Centro educativo

El Parque cuenta con dos observatorios de aves. Los observatorios son una valiosa herramienta para educar y sensibilizar a las personas sobre la importancia de las aves dentro de los ecosistemas, y a su vez incentiva a generar un sentimiento positivo hacia la conservación del ambiente en general.

Estas pequeñas casitas con ventanas se ubican en sitios estratégicos donde las aves acuden para alimentarse o anidar. Están realizados con materiales y colores similares al ambiente que los rodean.

  • El Observatorio del Pastizal se encuentra junto al camino que lleva al mirador del arroyo El Palmar, en una zona de bajos inundables y maravillosa panorámica de palmeras yatay.
  • El Observatorio del Bosque está muy cerca del río Uruguay, y tiene su acceso desde el estacionamiento junto al sitio histórico.

Sugerencias para los visitantes.

  • Normativa vigente

Tratándose de un Parque Nacional, “El Palmar” está regido por estrictas leyes ambientales, por lo que el visitante tiene que tener en cuenta que con su accionar no puede y no debe dañar la naturaleza.

Diversos carteles, ubicados estratégicamente, indican acerca de cual debe ser su conducta dentro de la reserva; pero igualmente es conveniente que se informe con los guardaparques.

Entre las principales normas se encuentran: la prohibición de cazar, arrojar residuos, hacer fuego en lugares no indicados y dañar las especies vegetales o animales.

Estas normas están respaldadas por la Ley de Parques Nacionales. Su incumplimiento constituye una grave infracción y muchas veces, un delito severamente penado.

  • Recomendaciones para el visitante en el Parque

-Respete el límite de velocidad máxima de 40 km/h. Así evitará multas y cuidará la fauna silvestre.
-No alimente a los animales. Puede provocarles severos trastornos y hasta la muerte.
-Lleve consigo la basura que genera, hasta encontrar los cestos donde depositarla. Recuerde que en El Palmar separamos los residuos en tres recipientes : orgánicos, inorgánicos y pilas.
-No está permitido extraer ningún tipo de planta, semilla o piedra. El mejor recuerdo es una buena fotografía.
-Por su salud cuando acampe o realice caminatas, tome precauciones para reducir las enfermedades que pueden transmitir los roedores. Lea atentamente el folleto sobre prevención para la salud.
-Las actividades de pesca están permitidas solamente en el río Uruguay y no en los arroyos del Parque.
-Las playas no están habilitadas como balnearios y no cuentan con todos mecanismos de seguridad.
-En caso de alerta meteorológica, el Centro de Visitantes funciona como refugio provisional para acampantes.
-Utilice el fuego con precaución, realice fogones sólo en los lugares habilitados del camping. Si fuma, apague bien el cigarrillo y no arroje las colillas.
-Respete la cartelería indicativa de los caminos y senderos y alteraciones del medio natural.
-Tenga presente que al atardecer la oscuridad de los senderos puede dificultar su regreso.

Categorización de las Áreas Protegidas

Breve reseña de la evolución histórica de los Parques Nacionales en Argentina[2].

  • Primera etapa (1903-1934): En 1903 Francisco P. Moreno realiza una donación al Estado Nacional de tierras de su propiedad, en el área del actual Parque Nacional Nahuel Huapi (antes llamado Parque Nacional “Del Sur”) con el objetivo de “mantener su fisonomía natural y de que las obras que se realicen solo sean aquellas que faciliten comodidades para el visitante”. En 1928 se constituyen el primer cuerpo de guardaparques, y en 1934 se crean la hoy denominada “Administración de Parques Nacionales” y simultáneamente los grandes parques del Sur y el Iguazú. Con la finalidad de proteger las grandes bellezas naturales del país se inicia en esa fecha la historia de las instituciones argentinas dedicadas a la conservación de la naturaleza. El valor de esta etapa lo constituye el hecho de que Argentina es el primer país de latinoamérica en iniciar el proceso de creación de Áreas Protegidas.
  • Segunda etapa (1934-1945): Se pone de manifiesto el valor escénico de algunos paisajes naturales y, por lo tanto, se constituyen los Parques Nacionales tradicionales del país: Nahuel Huapi, Iguazú, Lanín, Los Alerces, Perito Moreno y Los Glaciares. Así, asegurada la conservación de tales entornos naturales, se da gran impulso al turismo nacional y extranjero, con fuertes inversiones en infraestructura.
  • Tercera etapa (1945-1960): Se desarrolla la preocupación por las investigaciones naturalistas. Hasta este momento, los objetivos de conservación habían sido salvaguardar como patrimonio público valores escénicos excepcionales en el mundo, para disfrute de la sociedad. Comienza ahora a apreciarse el valor científico de la conservación de la flora y la fauna, gestándose así el criterio de que los Parques Nacionales deben representar porciones de todas las regiones naturales del país.
  • Cuarta etapa (1960-1980): Con el desarrollo regional y el avance de la infraestructura vial, parece crecer la conciencia por preservar muestras representativas de las regiones del país y, dentro de las áreas ya protegidas, acotar la actividad humana a determinadas porciones de terreno. Se crean los Parques Nacionales El Palmar, Baritú, Calilegua, etc… En esta etapa se fijan por Decreto-Ley 18.594/70 diferentes categorías de manejo dentro de los Parques Nacionales, unas estrictas y otras no estrictas, con diferentes objetivos y normas de conservación:

Categoría de Manejo

Objetivo de Conservación

I. Reserva Científica o Reserva Natural Estricta

Preservar áreas significativas por la excepcionalidad de sus ecosistemas, de sus comunidades naturales o de sus especies de flora y fauna, cuya protección resulte necesaria para fines científicos de interés nacional.

II. Parque Nacional o Parque Provincial

Conservar áreas con representatividad biogeográfica, no afectada por la actividad humana, que contienen ecosistemas y especies de flora y fauna, geoformas o paisajes naturales de belleza excepcional, con fines científicos, educativos y recreativos.

III. Monumento Natural (Nacional o Provincial)

Preservar áreas o sitios que contienen uno o varios elementos de notable importancia nacional o provincial: poblaciones animales o vegetales, sitios naturales, geoformas, etc…, cuya singularidad hace necesario ponerlos en resguardo, garantizando su integridad a perpetuidad, en función educativa o recreativa.

IV. Reserva Natural Manejada o Santuario de Flora y Fauna

Proteger lugares o hábitat específicos indispensables para preservar la existencia o mejorar la condición de vida posible de especies o variedades individuales de importancia nacional o provincial como expresas destinatarias de esa protección.

V. Paisaje Protegido

Mantener la calidad escénica de paisajes semi-naturales o culturales dignos de ser preservados en su condición tradicional actual.

VI. Reserva de Recursos

Conservar los recursos naturales de zonas deshabitadas o poco habitadas de las que, por no poderse evaluar los efectos de su transformación en tierras de uso agrícola, ganadera, forestal o urbano, se ha resuelto conservar sin utilización, salvo el usufructo tradicional de aquellos que ejerce la población local.

VII. Reserva Natural – Cultural

Conservar aquellas áreas naturales en las que habitan comunidades aborígenes interesadas en preservar sus recursos naturales y las pautas culturales de su usufructo.

VIII Reservas de Usos Múltiples

Conservar áreas naturales en las que se privilegia la convivencia armónica entre las actividades productivas del hombre y el mantenimiento de ambientes naturales con sus recursos silvestres.

IX. Reserva de la Biósfera

  • Conservar los recursos biológicos y conocer el funcionamiento de los ecosistemas.
  • Mantener formas tradicionales de uso de los recursos naturales y aprender de ellos a fin de mejorar su manejo.
  • Conciliar la conservación de la naturaleza con el desarrollo de las poblaciones humanas asociadas.

X. Sitio de Patrimonio Mundial Natural

Conservar los sitios que posean un patrimonio natural de interés y valor excepcional para toda la humanidad.

En 1980 se sanciona la Ley N° 22.351 de Parques Nacionales, Monumentos Naturales y Reservas Nacionales, vigente hasta hoy. Por otra parte, en esta etapa se pone el acento en las actividades de investigación y educación ambiental.

  • Quinta etapa (se inicia en 1986): Se crea la Red Nacional de Áreas Protegidas, buscando establecer cierta coordinación con y entre los sistemas de Áreas Protegidas provinciales.

El sistema de Categorías de Manejo de Áreas Protegidas de la UICN[3]

La noción de área protegida ha evolucionado mucho en los últimos años y engloba actualmente ideas distintas. No obstante, la UICN ha consensuado definirla como:

“Una superficie de tierra y/o mar especialmente consagrada a la protección y el mantenimiento de la diversidad biológica, así como de los recursos naturales y los recursos culturales asociados, y manejada a través de medios jurídicos u otros medios eficaces” (UICN 1994).

Para ayudar a entender mejor y a promover la sensibilización al respecto, la UICN ha creado un sistema de seis categorías de áreas protegidas que se definen en función de su objetivo principal:

Categoría

Descripción

I

Reserva Natural Estricta/Área Natural Silvestre: Área protegida manejada principalmente con fines científicos o con fines de protección de la naturaleza.

Ia

Reserva Natural Estricta: Área protegida manejada principalmente con fines científicos.

Ib

Área Natural Silvestre: Área protegida manejada principalmente con fines de protección de la naturaleza.

II

Parque Nacional: Área protegida manejada principalmente para la conservación de ecosistemas y con fines de recreación.

III

Monumento Natural: Área protegida manejada principalmente para la conservación de características naturales específicas.

IV

Área de Manejo de Hábitat/Especies: Área protegida manejada principalmente para la conservación, con intervención a nivel gestión.

V

Paisaje Terrestre y Marino Protegido: Área protegida manejada principalmente para la conservación de paisajes terrestres y marinos y con fines recreativos.

VI

Área Protegida con Recursos Manejados: Área protegida manejada principalmente para la utilización sostenible de los ecosistemas naturales.

Siguiendo las anteriores clasificaciones propuestas, podemos decir que “El Palmar” se encuentra dentro de la categoría de Parque Nacional. Tiene como objetivo principal conservar un sector representativo de palmares Yatay (especie que se encuentra en franco retroceso en toda la región) con fines científicos, educativos y recreativos.

Aportes de los Parques Nacionales a la crisis mundial ambiental

Es frecuente oír que vivimos en un mundo globalizado en el que ya no hay fronteras para el conocimiento, para los desplazamientos de las personas y los bienes de consumo. Sin embargo, esto sólo es cierto para los habitantes de los países desarrollados, y no todos.

La realidad es que hasta el momento, la globalización se ha desarrollado básicamente en el aspecto económico que implica una libertad total de mercados, el fomento del libre comercio y la eliminación de trabas al flujo de bienes y capitales, en la teoría. Pues en la práctica aún se conservan aranceles y subsidios en los países desarrollados, para hacer frente a llegada de los productos procedentes de los países en vías de desarrollo.

Este fenómeno, entendido únicamente como globalización económica, supone la perpetuación de un sistema económico que prima la creciente producción y el consumo como manera de mantener la estabilidad del sistema de vida de los países ricos, pero hay que tener en cuenta que el sistema económico no puede desligarse, y aún más, es parte del denominado sistema ecológico.

La energía del sol y el capital terrestre: agua, aire, tierra de labor, biodiversidad, materias primas y fuentes de energía constituyen ese sistema ecológico, junto con los residuos y contaminación que generamos con el uso de esos recursos. Por ello cualquier sistema económico que no tenga en cuenta las limitaciones del sistema ecológico, tal y como ha ocurrido hasta ahora, desemboca en una crisis ambiental que se pone de manifiesto por los siguientes problemas ambientales:

  • Crecimiento exponencial de la población y concentración de la misma en grandes ciudades, lo que conlleva otros problemas, como la marginalidad, la inseguridad y la pobreza.
  • Consumo acelerado de recursos que amenaza con superar la capacidad del sistema ecológico para generarlos.
  • Contaminación del aire.
  • Aumento de la concentración de gases de efecto invernadero que da lugar al cambio climático (aumento generalizado de las temperaturas, deterioro de las cosechas, sequías, agravamiento de los huracanes y tormentas, propagación de enfermedades, etc.)
  • Incremento de la generación de residuos por persona.
  • Deterioro generalizado por contaminación de bosques, agua, pesca, etc.
  • Aumento del estrés hídrico en todo el planeta.
  • Degradación de los suelos por prácticas agrícolas inadecuadas y exceso de pastoreo.
  • Destrucción por tala de los bosques.
  • Extinción de especies animales y vegetales (pérdida de biodiversidad)
  • Agotamiento de la pesca por sobreexplotación.
  • Aumento de las diferencias entre los países desarrollados y los que están en vías de desarrollo, con el correspondiente aumento de la pobreza, la inmigración, la marginalidad y la deuda externa.
  • Agravamiento de los riesgos naturales, con el aumento de muertos y damnificados, debido a la ocupación masiva de las áreas susceptibles a padecerlos (vegas de los ríos, por ejemplo)

Ante las dimensiones que cobra esta situación de crisis ambiental se propone como solución viable un modelo que no se identifica con el crecimiento incontrolado, sino que se basaría en una actividad económica “que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”[4]. En esto consistiría lo que se definió como “desarrollo sostenible” y que en la actualidad  tiende a denominarse sostenibilidad, la cual podemos concretar en tres niveles:

  • Sostenibilidad económica, que implica crecimiento industrial y agrícola, aumento del rendimiento financiero, la remuneración de los empleos, entre otros.
  • Sostenibilidad social, que implica el beneficio público, la equidad laboral, la participación, el trato digno a los empleados, la preservación de las culturas y la salud de los seres humanos.
  • Sostenibilidad ecológica, que implica aire y agua limpios, preservación del suelo, conservación de los recursos naturales, de la integridad de los ecosistemas y de la diversidad biológica.

Es aquí donde entra en juego la importancia de las Áreas Protegidas y sus Planes de Manejo, ya que no solo aseguran la conservación del área involucrada, sino que además colaboran en la extensión de prácticas de manejo sustentable a las zonas vecinas[5].

La Administración de Parques Nacionales contribuye en la búsqueda de soluciones a las problemáticas ambientales de la región. Desde esta perspectiva realiza trabajos conjuntos con otras instituciones y localidades en el uso participativo y sustentable de sus recursos.

El Parque Nacional El Palmar cuenta con un Plan de Manejo desde el año 1994, mediante el cual motoriza los encuentros de la Comisión Asesora Local (CAL), realiza quemas controladas con la participación de las fuerzas de seguridad de la zona y lleva adelante el Programa “Control de Mamíferos Exóticos” con cazadores vecinos. Además, impulsa proyectos como el de “Parques y Escuelas interactivas” con la escuela de Berduc, el Museo Histórico “La Estación” de Ubajay, y el de “Historia Oral” con vecinos de localidades cercanas para promover el desarrollo cultural de la zona.

  • Sistema de caza controlada para combatir la fauna exótica

Apunta al control del jabalí y el ciervo axis, dos depredadores traídos de Europa y Asia. Se estima que hay una población de unas 3.000 especies que destruyen nidos de aves, consumen los renovales de plantas autóctonas y a su paso “aran” con los pastizales naturales del parque.

Por la depredación que están causando estas dos especies, en el Parque Nacional El Palmar se está llevando un plan de caza vigilada y controlada por los guardaparques, con el fin de preservar los recursos naturales del predio.

El plan de caza, no tiene fines comerciales, ni mucho menos deportivos. El cazador, que tiene que ser de la zona, sólo puede llevarse el 50 % de la carne y el cuero. El resto se distribuye a los comedores comunitarios de la localidad de Ubajay. Con este sistema se puede controlar a la fauna exótica devenida en plaga, que pone en riesgo la existencia de la reserva natural del parque.


  • Referencias

[1] Sejenovich, H y Sánchez, V; “Notas sobre naturaleza-sociedad y la cuestión regional en América Latina”; Página 1.

[2] Burkart, R. y del Valle Ruiz, L.; “Las Áreas Naturales Protegidas del País. Datos, historia y evaluación”.

[3] Eagles, McCool y Haynes; “Turismo sostenible en áreas protegidas. Directrices de planificación y gestión”

[4] Reboratti, Carlos; “Ambiente y sociedad: conceptos y relaciones.”; Página 200

[5] Secretaría de Turismo de la Nación; Plan Federal Estratégico de Turismo Sustentable 2016; Año 2005

Conclusión

Argentina fue el primer país latinoamericano en iniciar el proceso de creación de Áreas Protegidas.

Con el tiempo, la creación de Áreas Protegidas se ha concebido como parte de un sistema nacional, o incluso en el marco de una red internacional, más que en formaciones fragmentarias, de modo que se puedan perseguir más eficazmente los objetivos de protección general de la biodiversidad.

La figura de Parque Nacional fue adoptada por Argentina siguiendo el concepto formulado en Norteamérica. En un principio, la política de Parques Nacionales buscaba preservar las bellezas paisajísticas. Sin embargo, a lo largo de su historia, ha ido modificando su estructura hasta llegar a cubrir distintos objetivos: ambientales, culturales, científicos, educativos y sociales.

La conservación de las áreas y especies protegidas no debe contemplar sólo los aspectos naturales, sino que debe incluir también los aspectos sociales y técnicos para beneficio de los intereses integrales de un país.

Fuentes consultadas

Apuntes de cátedras

  • Espacios Turísticos Americanos (2008): Apunte “Parques Nacionales de Argentina”.
  • Recursos Naturales (2009): Unidad 1
  • Reboratti, Carlos; “Ambiente y sociedad: conceptos y relaciones.”; Página 200
  • Sejenovich, H. y Sánchez, V.; “Notas sobre naturaleza-sociedad y la cuestión regional en América Latina”; Página 1
  • Recursos Naturales (2009): Unidad 4
  • Boullón, Roberto; “Planificación del Espacio Turístico”; Editorial Trillas; México; Año 1985; Capítulo 4
  • Recursos Naturales (2009): Unidad 5
  • Boullón, Roberto; “Ecoturismo. Sistemas naturales y urbanos”; Editorial: Temas de Turismo; Buenos Aires; Año 1993; Capítulo 5
  • Burkart, R. y del Valle Ruiz, L.; “Las Áreas Naturales Protegidas del País. Datos, historia y evaluación”; Páginas 59-62, 100, 101
  • Eagles, McCool y Haynes; “Turismo sostenible en áreas protegidas. Directrices de planificación y gestión”; Página 10
  • Secretaría de Turismo de la Nación; Plan Federal Estratégico de Turismo Sustentable 2016; Año 2005

Otras publicaciones

  • Automóvil Club Argentino (A.C.A); “Guía Turística Argentina”; Edición 2006; Páginas 8, 183 y 187.
  • Diario La Capital; Suplemento “Turismo”; Abril de 2009: “Parques Nacionales: un destino diferente”; Página 7

Sitios Web

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En 1980 se sanciona la Ley N° 22.351 de Parques Nacionales, Monumentos Naturales y Reservas Nacionales, vigente hasta hoy.

Por otra parte, en esta etapa se pone el acento en las actividades de investigación y educación ambiental.

· Quinta etapa (se inicia en 1986): Se crea la Red Nacional de Áreas Protegidas, buscando establecer cierta coordinación con y entre los sistemas de Áreas Protegidas provinciales.

El sistema de Categorías de Manejo de Áreas Protegidas de la UICN[1]

La noción de área protegida ha evolucionado mucho en los últimos años y engloba actualmente ideas distintas. No obstante, la UICN ha consensuado definirla como:


[1] Eagles, McCool y Haynes; “Turismo sostenible en áreas protegidas. Directrices de planificación y gestión”

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